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Emergencia en Las Coloradas: sin agua potable ni asistencia

La crisis hídrica en Las Coloradas ha alcanzado un punto crítico que mantiene a la población en una situación de vulnerabilidad extrema. Las recientes imágenes captadas en la planta potabilizadora local confirman que el sistema se encuentra colapsado debido a un arrastre masivo de sedimentos provocado por el deshielo. El nivel de turbiedad es de tal magnitud que el proceso de filtrado resulta inútil, dejando a toda la localidad sin suministro. Los vecinos denuncian que la falta de asistencia estatal es total, ya que, a diferencia de años anteriores donde se mitigaba la contingencia, en esta oportunidad el municipio no está entregando los bidones de agua indispensables para el consumo humano.

La gravedad del cuadro sanitario radica en que el líquido que circula por la red no es apto para el consumo bajo ninguna circunstancia. Los habitantes han optado por cerrar las llaves de paso generales para evitar que el barro ingrese a los tanques y termotanque, lo que obligaría a realizar una limpieza costosa y compleja de todo el sistema de cañerías interno de las viviendas. Sin una fuente alternativa de abastecimiento, las familias se ven obligadas a improvisar soluciones ante una falta de asistencia que califican como un abandono por parte de las autoridades locales y provinciales en medio de una emergencia previsible.

Para agravar el escenario, la localidad sufrió ayer un corte generalizado de energía eléctrica. La caída de un poste perteneciente al tendido del EPEN dejó a oscuras a Las Coloradas durante varias horas, inhabilitando cualquier posibilidad de comunicación o uso de bombas domiciliarias. Este incidente puso de manifiesto la precariedad de la infraestructura básica en el interior neuquino, donde un evento climático o el deterioro de los materiales basta para aislar por completo a una comunidad que ya lidiaba con la carencia del recurso vital.

El reclamo vecinal es urgente y apunta directamente a la reactivación de los operativos de distribución de agua mineral. Mientras la planta potabilizadora siga inoperativa por las condiciones del río, la subsistencia básica de Las Coloradas depende exclusivamente de la provisión externa. La falta de asistencia en la entrega de bidones ha transformado un problema técnico estacional en una crisis de salud pública, en un contexto donde el servicio eléctrico tampoco ofrece garantías y la infraestructura de saneamiento se muestra obsoleta ante los desafíos ambientales actuales.

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