Limpiar por donde mira la suegra: cómo se muestra y cómo está el galpón abandonado de Lucaioli
A más de dos años del incendio en calle Bahía Blanca, la demolición sigue incompleta. El ala norte mantiene escombros pegados a los departamentos.

El paso del tiempo suele sepultar las promesas de reconstrucción urbana. En marzo de 2024, un voraz incendio destruyó por completo el depósito de la firma Lucaioli sobre la calle Bahía Blanca, en Neuquén capital. A más de dos años del siniestro, la fisonomía del lugar genera indignación profunda en el barrio. Una mirada superficial desde la vereda principal sugiere que las tareas de despeje avanzaron de manera óptima; sin embargo, al observar el cuadrante con detenimiento, la realidad queda al descubierto. El predio posee una disposición en forma de “L”, y los responsables de la obra ejecutaron una limpieza selectiva, como suele decir el dicho: “Por donde mira la suegra”.
La fachada frontal luce despejada para el tránsito general, pero el ala norte del complejo mantiene las estructuras colapsadas y toneladas de mugre sin remover. Esta desidia afectó de forma directa a las familias que habitan los departamentos linderos y, de forma crítica, al funcionamiento de la Escuela 207.

Para retirar la antena telefónica y el armazón superior, la Municipalidad de Neuquén contrató a una firma privada. El trabajo quedó incompleto: los operarios dejaron en pie un paredón perimetral con riesgo inminente de derrumbe que obligó a la institución educativa a abandonar sus instalaciones habituales.
La resolución del conflicto demandó una compleja negociación con la Justicia de Bahía Blanca, órgano que administra la quiebra de Lucaioli. Ante la parálisis municipal sobre el muro crítico, el Ministerio de Educación de la provincia tomó la iniciativa con la contratación de otra empresa para derribar el paredón y las chapas retorcidas. Solo mediante esta intervención el colegio pudo recuperar su espacio original.



