Dejó el auto en marcha para hacer una compra y el ladrón terminó cayendo a un canal tras una persecución
El audaz golpe comando ocurrió en la esquina de Turrín y Jorge Newbery, cuando la víctima bajó a un local y un delincuente aprovechó para subirse al habitáculo. Tras una intensa persecución de las patrullas de la Comisaría 79°, el sospechoso despistó en el cruce de las calles Circunvalación y Esmeralda, cayendo al fondo de un canal de riego del que logró escapar a pie antes de ser cercado por la Policía de Río Negro.

La vulnerabilidad del descuido urbano y la audacia criminal se conjugaron en un vertiginoso episodio delictivo que alteró la calma de la noche en la región. Una vecina de la localidad rionegrina de Cipolletti sufrió el robo de su vehículo en el norte de la ciudad tras dejarlo encendido unos breves instantes frente a un comercio. La posterior huida del asaltante desencadenó un despliegue policial de contingencia que culminó de manera cinematográfica, con el rodado sumergido en el interior de un canal de desagüe y el malviviente prófugo de la justicia.
El hecho de inseguridad se registró minutos antes de las 22:00 horas en la intersección urbana de las calles Turrín y Jorge Newbery. De acuerdo con los datos recabados por las fuerzas de prevención, la conductora detuvo la marcha de su automóvil y descendió con el propósito de realizar una compra rápida, cometiendo el error de dejar el motor en funcionamiento y la llave de ignición colocada en el tambor. La situación fue advertida de inmediato por un delincuente que merodeaba la zona, quien subió al habitáculo sin mediar violencia física inicial sobre la propietaria y emprendió una fuga a alta velocidad con dirección norte, adentrándose en las inmediaciones del barrio Anai Mapu.
Al percatarse del ilícito, la víctima dio aviso inmediato a la central de emergencias, lo que activó la intervención del personal de la Comisaría 79°. Los uniformados irradiaron las características físicas de la unidad a todas las cuadrículas de patrullaje, montando un operativo cerrojo en los puntos neurálgicos de conectividad periférica para cerrarle las vías de escape hacia los asentamientos informales de la zona del Alto Valle.
La veloz persecución policial y las maniobras evasivas del delincuente terminaron abruptamente en el cruce de las calles Circunvalación y Esmeralda. Al verse acorralado por los destellos de los móviles policiales y perder la adherencia de los neumáticos en la banquina, el conductor perdió el control total del volante y la trayectoria del automóvil finalizó con una caída violenta en el fondo del canal de riego secundario que corre paralelo a la arteria vial. La carrocería quedó atascada en el lodo del conducto pluvial ante la mirada de los vecinos del sector que se aproximaron al lugar del siniestro.



