Qué se sabe del femicidio de Agostina
La confirmación de que los restos hallados en un descampado pertenecen a la menor de 14 años desató una fuerte crisis institucional en Córdoba. La querella cuestiona penalmente al fiscal Raúl Garzón por demorar 80 horas en activar la Alerta Sofía y por no preservar la escena del crimen, mientras el Concejo Deliberante exige informes al municipio por haber mantenido contratado al imputado pese a sus antecedentes por violencia de género.

El aberrante asesinato de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que permaneció desaparecida durante seis días en la ciudad de Córdoba, trascendió el horror del hallazgo para convertirse en una crisis institucional que interpela directamente a las estructuras judiciales y políticas de la provincia. La confirmación científica de que los restos desmembrados encontrados en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra pertenecen a la menor, con una compatibilidad del 99 %, cerró una etapa de búsqueda desesperada y abrió un complejo escenario de responsabilidades que alcanza a la Municipalidad de Córdoba y al Ministerio Público Fiscal.
El único detenido por el hecho es Claudio Gabriel Barrelier, un hombre de 33 años que se desempeñaba como agente en la administración pública municipal. Si bien inicialmente fue procesado por privación ilegítima de la libertad, su situación procesal se encamina de forma inminente hacia la imputación por homicidio calificado por violencia de género (femicidio), una figura penal que prevé la pena de prisión perpetua. El sospechoso, quien era amigo de la madre de la víctima e incluso había mantenido una relación sentimental con ella años atrás, se encuentra actualmente alojado en el hospital modular de la Cárcel de Bouwer bajo estricto control psiquiátrico y monitoreo de cámaras, luego de manifestar intenciones de autolesionarse durante su indagatoria.
El horror en Ampliación Ferreyra y las pruebas clave
El desenlace de la búsqueda ocurrió el pasado sábado alrededor de las 13:00 horas, cuando investigadores de la Division Canes descubrieron bolsas que contenían los restos de la adolescente a un kilómetro del punto cero de rastreo. Según la reconstrucción efectuada por el fiscal Raúl Garzón, el crimen se habría cometido entre las 23:20 del sábado 23 de mayo y las 02:00 del domingo 24, pocas horas después de que Agostina fuera vista por última vez ingresando a la vivienda del imputado en el barrio Cofico. Barrelier la recibió en su domicilio tras haberle pagado un remís, utilizándolo como un engaño basado en un supuesto “regalo sorpresa” para su madre.
A pesar de que el acusado intentó desviar la investigación con versiones falsas —asegurando que la menor se había marchado en un auto rojo con un joven—, el seguimiento satelital de su teléfono celular y las cámaras de seguridad que registraron el trayecto de un Ford Ka negro que pidió prestado resultaron ser las piezas clave para localizar el sitio donde arrojó los restos. Debido a la compleja logística empleada para el traslado, la Justicia cordobesa no descarta la participación de terceros o encubridores.
Una investigación cuestionada y el impacto político
La gestión del fiscal Raúl Garzón se encuentra bajo una dura lupa pública y legal. La familia de la víctima y sus representantes, las abogadas Fernanda Alaniz (por el padre, Gabriel Vega) y el doctor Carlos Nayi (por la madre, Melisa Heredia), cuestionan la demora de más de 80 horas para activar la Alerta Sofía, un protocolo nacional de búsqueda inmediata de menores en alto riesgo. Asimismo, la querella denunció una grave falta de preservación de la escena del crimen, manifestando que la vivienda de barrio Cofico no fue allanada ni resguardada de inmediato tras la detención del sospechoso, permitiendo que familiares de este ingresaran al inmueble antes de las pericias definitivas con luminol. Ante las críticas, Garzón defendió su postura afirmando que no realiza “ninguna autocrítica” debido a que el deceso ocurrió antes de radicarse la denuncia formal.
Por otra parte, el caso desató un fuerte sismo en el plano político local. Barrelier trabajaba como becario de la Municipalidad desde 2021 en el área de gestión de licencias de conducir, y continuó en sus funciones habituales a pesar de haber sido imputado en 2025 por una causa previa de privación ilegítima de la libertad contra una expareja. Esta grave omisión motivó un pedido de informes urgente en el Concejo Deliberante presentado por la concejal Soher El Sukaria para esclarecer la falta de control de antecedentes estatales. Mientras el Ejecutivo municipal alega que nunca recibió notificaciones judiciales sobre los antecedentes del agente, la comunidad de Córdoba se ha manifestado con quema de gomas frente a las dependencias oficiales, exigiendo determinar la totalidad de la cadena de responsabilidades institucionales que permitieron este trágico final.



