El changuito con tarjeta: el consumo cayó 3,7% en abril.
Los plásticos financiaron el 42,5% de las compras en supermercados. Los mayoristas registraron una baja del 5% interanual.

El changuito vacío ya no sorprende, pero duele igual. En el Alto Valle y en cada rincón del país, la recorrida mensual por las góndolas se transformó en un ejercicio de resignación y matemáticas financieras. Las cifras oficiales de la fecha confirman la crudeza de la realidad: el consumo no encuentra su piso en este primer cuatrimestre del año.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió los resultados de abril y el panorama es desalentador. Las ventas en los supermercados sufrieron una caída del 3,7% interanual. Se trata de la segunda peor contracción en lo que va del año, superada solo por el desplome de marzo. En el sector mayorista el panorama fue aún más complejo, con un derrumbe del 5% interanual. Por su parte, los centros de compras (shoppings) registraron una baja del 5,9% en el mismo período.

La fisonomía del consumo mutó de forma drástica. Hoy la tarjeta de crédito se convirtió en la principal herramienta de subsistencia, al acaparar el 42,5% de los pagos en supermercados por un total de $1.020 millones. El efectivo quedó relegado al tercer lugar con apenas un 17,3%. En los mayoristas, los nuevos medios de pago digitales como transferencias y códigos QR lideraron la recaudación con el 32,1%. Aunque el ticket promedio subió a $35.920 en supermercados y a $43.870 en mayoristas, este incremento responde al impacto inflacionario y no a un mayor volumen de compra.
La Patagonia no escapó a esta lógica de estancamiento, a pesar de que los centros de compras regionales reportaron ventas por $26 millones. La realidad comercial se impone sobre las expectativas y el invierno comienza con una economía interna fría que espera señales reales de alivio para el bolsillo de la población.



