“La prueba habla por sí misma”: la querella reafirma la acusación por el transfemicidio de Azul en el juicio jurado
El abogado querellante Fernando Gómez destacó la solidez de las evidencias científicas y testimoniales presentadas en el proceso judicial contra Daniel Roberto Sánchez. Las pericias criminalísticas permitieron reconstruir los últimos momentos de la víctima, mientras que peritos antropólogos expusieron ante el jurado popular el contexto de vulnerabilidad del colectivo trans y la saña del ataque sobre su identidad de género.

El juicio por jurados contra Daniel Roberto Sánchez, único imputado por el transfemicidio de Azul Semeñenco, transita sus jornadas decisivas en la capital provincial con la producción de material probatorio enfocado en acreditar el odio a la identidad de género. El abogado querellante Fernando Gómez, representante legal de la familia de la víctima, enfatizó que los elementos recolectados desde el hallazgo del cuerpo el 14 de octubre de 2025 demuestran de manera contundente la responsabilidad penal del acusado y la mecánica del crimen perpetrado en el marco de una profunda asimetría de poder.
Durante las recientes audiencias, la fiscalía y la querella presentaron reconstrucciones periciales del recorrido efectuado durante la madrugada del 25 de septiembre de 2025, fecha en que la víctima cumplía 49 años. Las secuencias de video registradas por cámaras de seguridad expusieron la última imagen con vida de la mujer trans al ingresar al domicilio del imputado a bordo de su camioneta, propiedad de la cual no volvió a salir con vida. A estas evidencias biológicas y filmográficas se sumó la declaración testimonial de una antropóloga e investigadora especializada en las dinámicas de discriminación y violencia sistémica que atraviesan a las personas trans.
La acusación formulada en forma conjunta entre el Ministerio Público Fiscal y la querella contempla los agravantes de ensañamiento, transfemicidio y violencia de género (femicidio). De acuerdo con las exposiciones técnicas volcadas en el debate, los ataques dirigidos a zonas anatómicas feminizadas de la víctima constituyen un indicador objetivo de la saña motivada por el rechazo a su identidad sexual. La estrategia probatoria busca que los doce ciudadanos del jurado popular identifiquen el componente de odio que impulsó el accionar del agresor.
El cronograma del tribunal prevé el análisis de la prueba testimonial a lo largo de las próximas audiencias, con la citación de 74 testigos entre los que figuran peritos criminalísticos, personal policial, especialistas en derechos humanos, allegados y compañeras de trabajo de la víctima. Tras la conclusión de la etapa de recepción de pruebas e informes finales, el jurado popular deberá dictar su veredicto de culpabilidad o no culpabilidad, instancia previa a la audiencia de cesura donde un juez técnico fijará la pena correspondiente.



