Terror en Colonia Rural Nueva Esperanza: un dogo suelto atacó a una joven y la mandó al hospital
La vecina Rocío Carrasco debió ser atendida de urgencia en el Hospital Horacio Heller con profundos desgarros en un brazo tras interponerse para salvar a su bebé de 16 meses de las garras de un dogo argentino suelto en Colonia Rural Nueva Esperanza. Al día siguiente, el mismo animal intentó atacar a su padre y los damnificados denunciaron inacción por parte de la Comisaría 20° y Zoonosis Municipal.

Una jornada de extrema tensión y dramatismo se vivió en el sector de Colonia Rural Nueva Esperanza, en la zona norte de la capital neuquina, luego de que un perro de raza dogo argentino que circulaba sin supervisión ni medidas de sujeción atacara a quemarropa a Rocío Carrasco. El violento episodio ocurrió en momentos en que la joven se disponía a ingresar a su vivienda en compañía de su hijo de tan solo 16 meses y su hermana. Ante la embestida intempestiva del animal, la víctima reaccionó interponiendo instintivamente uno de sus brazos para evitar que las mordeduras impactaran contra su rostro o la integridad física de su bebé. La agresión le provocó desgarros profundos de tejido y severas lesiones en las extremidades superiores, por lo que debió ser trasladada de urgencia por un vecino hacia el Hospital Horacio Heller, donde los profesionales médicos le aplicaron esquemas de curación compleja y tratamiento antibiótico para frenar el avance de un cuadro infeccioso.
La peligrosidad en el sector no se detuvo tras la primera agresión. Durante la mañana del miércoles 19 de agosto, el mismo perro volvió a sembrar el pánico al emboscar a Juan Carlos, padre de la joven lesionada, mientras caminaba por la vía pública trasladando en brazos a su nieto en dirección a la sala de primeros auxilios del centro de salud comunitario. A pesar de la flagrancia y del estado de alerta de la comunidad, las respuestas institucionales se vieron demoradas: la familia intentó radicar la denuncia formal ante el personal de la Comisaría 20° y realizó múltiples llamados a la línea de atención municipal 147, pero desde las áreas de Control Canino y Zoonosis Municipal adujeron severas limitaciones operativas para ingresar a la propiedad o retirar al can de la vía pública sin la emisión previa de una orden judicial o un sumario policial formalizado.
El grave suceso expuso una problemática estructural de desprotección que atraviesa a las familias de los barrios periféricos de la ciudad. Según argumentaron los propios damnificados, la proliferación de razas potencialmente peligrosas como perros de guardia ha aumentado debido a la incesante ola de robos en la zona. Sin embargo, la falta de cerramientos perimetrales adecuados y la ausencia de bozales y correas provocan que estos animales ganen la calle de manera constante, transformando los trayectos cotidianos hacia las escuelas y salitas en una situación de riesgo permanente para los transeúntes.



