El ruido que destruye la salud: un gallo sin control en Neuquén
Alejandra atiende su panadería con medicación psiquiátrica. El canto incesante de un gallo le impide dormir.

En pleno corazón urbano de Neuquén, sobre la calle Richieri al 1400, el descanso desapareció. La presencia de un gallinero precario con aves de granja vulnera la salud de los vecinos y expone la apatía municipal ante las contravenciones claras del código urbano.

Alejandra atiende su panadería artesanal muy cerca de la esquina de Saturnino Torres y Chocón. El olor a pan recién horneado envuelve el local, pero su rostro refleja un cansancio extremo. Ella se levanta a las 5 de la mañana para iniciar su jornada, elabora los productos, limpia, recibe a los clientes y lleva la contabilidad de su emprendimiento autónomo. Sin embargo, su rutina se transformó en un calvario: el canto incesante de un gallo le impide dormir tanto de noche como de día.
“Yo me levanto muy temprano a la mañana, 5 de la mañana para trabajar y es imposible poder descansar. Tengo el gallo prácticamente al lado de mi cama”.
La falta de sueño derivó en problemas físicos y mentales severos. Hoy, la panadera requiere tratamiento psicológico y psiquiátrico, además de medicación fuerte para intentar conciliar el sueño. Durante la charla con Rigo Castaño en LU19, el temporizador del horno interrumpió la conversación. Ella pidío un instante, sacó la producción caliente y volvió al mostrador con entereza.
¿Qué prohíbe la ordenanza sobre animales de granja en la ciudad?
Las normativas de la ciudad prohíben la cría de animales de granja en zonas urbanizadas. Varios vecinos ya canalizaron sus reclamos formales al número municipal 147, pero la estructura de cañas y ramas continúa intacta en el terreno lindero.
El conflicto trasciende una simple molestia barrial para convertirse en un problema de salud pública. La justicia provincial posee herramientas directas para actuar frente a estas infracciones y garantizar el bienestar de la comunidad.
“Yo no tengo problemas con los animales, amo los animales, pero esto es una cuestión de salud. Uno necesita poder descansar.”
El derecho al descanso en el Alto Valle
El animal solo actúa por instinto. La falta de un corral oscuro con aislación provoca que cualquier resplandor urbano active su canto a horas insólitas. La responsabilidad recae de forma exclusiva sobre los dueños que infringen la normativa y sobre el Estado que omite las fiscalizaciones correspondientes.



