Una “colección de pozos” genera demoras récord en el Tercer Puente entre Neuquén y Cipolletti
Automovilistas denuncian el deterioro extremo de la calzada. Exigen respuestas urgentes a Vialidad Nacional por la falta de mantenimiento.

Lo que debería ser una vía rápida para descomprimir el tránsito interprovincial se ha transformado en un verdadero cuello de botella debido al pésimo estado de la calzada. Vecinos y automovilistas que transitan diariamente por el Tercer Puente han manifestado su malestar ante las crecientes demoras, que en las últimas semanas han superado incluso a las del puente carretero tradicional de la Ruta 22. Un relevamiento en el lugar confirmó que el problema no radica en los controles de tránsito, sino en el deterioro extremo del pavimento.
El foco del conflicto se encuentra en el tramo de transición donde finaliza el asfalto y comienza el hormigón. En ese sector, se ha generado una ondulación peligrosa y una seguidilla de baches profundos que obligan a los conductores, especialmente de vehículos pequeños, a frenar casi a cero para evitar daños mecánicos. Esta maniobra, repetida por cientos de autos en las primeras horas de la mañana, es la que provoca las extensas filas y el colapso circulatorio que afecta a miles de trabajadores y estudiantes del Alto Valle.

Desidia y falta de mantenimiento
El estado de abandono es evidente: los escasos parches visibles en la zona tendrían una antigüedad de entre cinco y seis años, lo que demuestra una falta de inversión sostenida en la infraestructura vial. El reclamo hacia las autoridades de Vialidad Nacional es unánime, destacando que una reparación básica o una “lavada de cara” para nivelar las ondulaciones y tapar los pozos demandaría apenas una jornada de trabajo y una cantidad mínima de material.
Mientras la conectividad entre Neuquén y Cipolletti sigue siendo un punto crítico, la desidia oficial transforma un puente estratégico en una trampa para los amortiguadores y un dolor de cabeza logístico. Hasta tanto no se ejecute un plan de bacheo eficiente, el Tercer Puente seguirá operando muy por debajo de su capacidad, castigando a los usuarios que intentan evitar el histórico embotellamiento del puente viejo.



