Un millonario préstamo en dólares terminó en una pesadilla de usura y criptomonedas para Valentín Melchiori
Valentín Melchiori denunció maniobras extorsivas y amenazas tras ingresar en un circuito financiero ilegal que afectó su empresa.

Valentín Melchiori, comerciante de Neuquén, expuso una red de usura, extorsión y violencia psicológica. Detrás del éxito actual de su empresa de tecnología, ocultó un año de terror que vivió por exponerse a la dependencia del prestamista Matías Noacco. El denunciado es familiar directo de un juez civil de la provincia de Neuquén y ya posee antecedentes penales por adulterar documentos financieros. La víctima relató cómo un crédito en dólares se transformó en una trampa mortal.
¿Cómo operan las estafas con criptomonedas?
La pesadilla comenzó con un préstamo bajo un interés mensual del cuatro por ciento en dólares. Pronto, las reglas cambiaron de forma unilateral y sin previo aviso. Según consta en la denuncia presentada al Ministerio Público Fiscal, Melchiori aceptó un préstamo de 50 mil dólares. Sin embargo, el prestamista exigió pagarés por 150 mil dólares como supuesta garantía. El acreedor elevó la tasa al seis por ciento y exigió los pagos en activos digitales para evadir los rastreos del sistema financiero tradicional. El deudor entregaba el dinero que ingresaba a su empresa, pero el esquema extorsivo aniquilaba cualquier esfuerzo.
“Mientras yo pagaba no recibía comprobantes, no solamente eso, sino que también se me cargaban operaciones que no eran mías”, relató el damnificado, mientras era entrevistado por Rigo Castaño en LU19. Las cifras crecían sin control y el acreedor no reconocía los pagos efectuados.
Según los detalles de la denuncia el acusado operaba con criptoactivos en cuentas que la víctima nunca pudo verificar. En poco tiempo, el comerciante descubrió ausencias masivas en sus balances: faltaban miles de dólares y millones de pesos.
Al reclamar respuestas, la respuesta fue la intimidación directa. Noacco fue claro en su advertencia hacia los deudores: “A los que no pagan los mando a apretar”.
Acoso y miedo
El acoso constante destruyó la paz mental del emprendedor, al punto de llevarlo a dudar sobre su propia existencia. “Llegó el punto en donde yo dejé de sentirme dueño de mi vida y empecé a vivir a partir de sentirme un esclavo”, confesó.
El miedo paraliza a las víctimas y a sus familias. El entorno del comerciante teme represalias por las amenazas sufridas durante el último año.
La justicia de Neuquén ya tiene las antecedentes. Noacco cumple una condena condicional desde el año 2018 por agregar ceros a un pagaré. Su método se repite, pero esta vez choca contra alguien que decidió hablar.
Desde un departamento casi vacío al que se mudó solo con su cama y sus perros, este emprendedor intenta reconstruir su vida desde cero a través de la importación de tecnología con su marca “Iphone Culture”.




“Llegó el punto en donde yo dejé de sentirme dueño de mi vida y empecé a vivir a partir de sentirme un esclavo”
Es la vida del trabajador promedio jaja
Todo vuelve. Lo que das es lo que recibís, y si sos una mierda con la gente, la vida se encarga de acomodarte