Traslado de un interno tras incidentes y quema de colchones en la Comisaría 3ª

La tensión en la Comisaría Tercera de Neuquén derivó este martes por la tarde en una protesta con quema de elementos que obligó a la intervención de bomberos. El foco del conflicto, según la versión oficial, radicaba en la presencia de un recluso que generaba un fuerte rechazo entre la población carcelaria, desencadenando una serie de escaramuzas y enfrentamientos menores que se prolongaron durante al menos tres días. Ante la escalada de violencia interna, la jefatura policial dispuso el traslado inmediato del sujeto a otra unidad de detención, medida que logró desactivar el foco de conflicto y normalizar la situación en el pabellón.
El episodio más crítico se registró ayer, cuando los internos iniciaron una quema de colchones y otros objetos para exigir la salida del recluso señalado. Aunque versiones externas hablaron de un motín carcelario de larga duración, desde la Policía de Neuquén desestimaron esa calificación, asegurando que se trató de incidentes focalizados entre los propios detenidos y no de un levantamiento contra el personal. Según el reporte oficial, no se registraron heridos de gravedad ni fue necesaria la intervención de las unidades de requisa antitumulto, ya que la situación se controló tras sofocar el fuego y concretar el movimiento del interno conflictivo.
Por su parte, las familias de los detenidos presentaron una versión contrapuesta que contradice el informe policial. Durante la protesta, los allegados que se acercaron a la seccional de la calle Antártida Argentina denunciaron que el descontento no se limitaba a la convivencia interna, sino que respondía a una falta de asistencia básica dentro de la alcaidía. Entre los reclamos, mencionaron la interrupción del suministro eléctrico en los calabozos y condiciones de detención degradantes, asegurando que el conflicto con el otro interno fue solo el detonante de una crisis de infraestructura largamente postergada.
Tras el traslado del reo, el clima en la Comisaría Tercera retornó a una tensa calma. No obstante, el evento volvió a poner bajo la lupa la superpoblación y el estado de las comisarías neuquinas, que funcionan como unidades de detención permanentes a pesar de no contar con la capacidad técnica ni el personal especializado para tal fin.



