Neuquén reafirmó su compromiso con el Nunca Más

La ciudad de Neuquén se consolidó una vez más como la capital de los Derechos Humanos al conmemorar el 50° aniversario del último golpe cívico-militar con una jornada marcada por la masividad y la memoria activa. Los actos centrales comenzaron el lunes en el predio del ex centro clandestino de detención “La Escuelita”, donde autoridades provinciales y municipales, junto a organismos de derechos humanos y sobrevivientes, descubrieron una placa en homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado. Durante la ceremonia, la jefa de Gabinete municipal, María Pasqualini, brindó un discurso contundente donde afirmó que “nunca el miedo puede reemplazar a la libertad”, subrayando la responsabilidad de transmitir esta historia a las nuevas generaciones para blindar la democracia.
El compromiso se trasladó a las calles este martes 24 de marzo con una movilización histórica que partió desde el Monumento a San Martín. Miles de vecinos, familias y organizaciones sociales marcharon por la Avenida Argentina bajo las consignas “Memoria, Verdad y Justicia” y “Son 30.000”. La columna, que ocupó varias cuadras, incluyó intervenciones artísticas del elenco Sureras y grupos de teatro que homenajearon a los desaparecidos de la región patagónica. Referentes como Sara Mansilla (APDH) destacaron la importancia de la resistencia frente a discursos que intentan construir “enemigos internos”, mientras que funcionarios como Luciana De Giovanetti y el ministro Jorge Tobares reivindicaron el legado de figuras emblemáticas como Jaime de Nevares, Noemí Labrune y las Madres de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle.
La jornada cerró con la lectura de un documento unificado en el Monumento, donde se reafirmó que la memoria en Neuquén no es un concepto estático, sino un motor para el progreso y el bienestar social. La masiva concurrencia de jóvenes fue leída por las autoridades como una señal de esperanza y un relevo generacional en la custodia de los valores democráticos. Con este aniversario redondo, la capital provincial envió un mensaje claro al resto del país: la historia no solo se recuerda, sino que se defiende con la convicción de que el autoritarismo no tiene lugar en el futuro de los argentinos.



