Javier Milei tensa la cuerda con Lula

El presidente Javier Milei volvió a sacudir el tablero diplomático regional con una declaración cargada de sarcasmo dirigida a su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Durante una entrevista concedida a la agencia Bloomberg, el mandatario argentino rechazó de plano una broma del cronista sobre la posibilidad de bautizar a uno de sus mastines con el nombre del líder brasileño. “Jamás le daría el nombre de alguien de izquierda a mis perros, los amo mucho como para insultarlos”, sentenció el libertario, reafirmando la profunda brecha ideológica que lo separa del referente del Partido de los Trabajadores en un contexto de alta sensibilidad política por la relación bilateral.
A pesar de la virulencia de sus palabras, Milei intentó separar sus afinidades personales de la gestión de Estado, calificando el vínculo con Brasilia como una “relación adulta”. Según el jefe de Estado, la dinámica entre las dos economías más grandes del Mercosur no debe convertirse en una contienda de documentos teóricos, ya que en el medio se encuentra el bienestar de millones de ciudadanos. Este pragmatismo surge en un momento donde la tensión ha escalado debido al rol protagónico de Lula en las negociaciones entre la Unión Europea y el bloque sudamericano, un escenario que Milei observa con recelo frente a la burocracia internacional.
El mandatario argentino defendió su postura de dotar de mayor velocidad y dinamismo al Mercosur, criticando duramente a los funcionarios que, según su visión, obstaculizan el crecimiento económico. “Hay que adaptarse, no es una cuestión de lo que le venga bien a los burócratas, los calienta asientos que cobran toneladas de dólares para no hacer nada”, disparó Milei, marcando un contraste entre su búsqueda de resultados y el estatismo que le atribuye a la administración de Lula. El objetivo, según la Casa Rosada, es flexibilizar el bloque para que responda a las exigencias del mercado global actual sin comprometer la soberanía nacional.
Finalmente, el líder de La Libertad Avanza aseguró que, aunque las diferencias en la relación bilateral sean públicas y notorias, su prioridad absoluta son los 47,5 millones de argentinos. “No voy a romper nada”, aclaró para llevar tranquilidad a los sectores exportadores, aunque dejó claro que no cederá en sus principios discursivos. La estrategia del gobierno parece ser clara: mantener los canales comerciales abiertos y funcionales mientras se sostiene una batalla cultural y política constante contra los liderazgos de izquierda en la región, una dualidad que define la política exterior de la gestión libertaria en 2026.



