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Inutilizan ingenioso sistema para ingresar cocaína en el penal de Cutral Co

El personal de la Unidad 22 de Cutral Co detectó un nuevo intento de tráfico de estupefacientes bajo una modalidad que, aunque recurrente, sigue sorprendiendo por su nivel de detalle artesanal. Durante la jornada de recepción de elementos de higiene y limpieza —días habilitados fuera de las visitas ordinarias para agilizar el ingreso a los pabellones—, una mujer intentó entregar un desodorante a bolilla que ocultaba en su interior envoltorios con clorhidrato de cocaína. La maniobra fue neutralizada por la guardia externa, cuya experiencia en la requisa de elementos pequeños permitió identificar anomalías en el peso y la estructura del envase antes de que llegara al pabellón 1.

El comisario Alejandro Rodríguez confirmó que este hecho no es un incidente aislado, sino que se suma a una seguidilla de procedimientos positivos realizados en la misma unidad penitenciaria. Solo en el último mes de enero, los efectivos detectaron droga oculta en atados de cigarrillos y, en un trabajo de precisión manual, dentro de panes caseros tipo chipá, donde los familiares se tomaron el tiempo de ahuecar la masa para depositar dosis de cocaína y marihuana. “El ingenio para estos artilugios es invariable; hemos encontrado sustancias en dobles fondos de muebles, dentro de pollos crudos, en potes de yogur y hasta en botellas de champú”, detalló el jefe policial.

Ante el hallazgo del desodorante adulterado, se activó el protocolo de la Dirección Antinarcóticos, que realizó los reactivos químicos pertinentes para confirmar la pureza de la sustancia. La mujer involucrada fue demorada y, tras ser notificada de una causa judicial por infracción a la Ley de Drogas, recuperó su libertad supeditada al avance del expediente. No obstante, el sistema penitenciario inició un proceso administrativo disciplinario que, por lo general, deriva en la prohibición de ingreso y la suspensión de los beneficios de visita por haber violado las pautas de convivencia y seguridad del ámbito carcelario.

La recurrencia de estos intentos de contrabando interno pone de manifiesto una problemática estructural en las unidades de detención de la provincia, donde el tráfico de estupefacientes al menudeo persiste a pesar de los riesgos legales que asumen los allegados. Desde la fuerza provincial destacaron que la especialización del personal en la detección de “dobles fondos” y envases manipulados es la única barrera efectiva contra este tipo de filtraciones.

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