Hallan un extraño cargador de 50 disparos

Un operativo policial en la zona del Bajo de Neuquén derivó en la expulsión de cuatro ciudadanos chilenos que residían de forma irregular en un hotel de la calle Olascoaga. La intervención, motivada por sospechas sobre la identidad de los sujetos, reveló la tenencia de un arsenal que incluía un cargador de 50 disparos, un elemento de altísima capacidad de fuego que las fuerzas de seguridad provinciales calificaron como inédito en sus registros de incautaciones hasta la fecha.
El hallazgo se produjo cuando los efectivos, tras montar una vigilancia discreta, interceptaron a los sospechosos al salir de la conserjería. Los individuos, que mostraron un evidente nerviosismo y contradicciones en su relato, fueron trasladados a la unidad policial. Al realizar la revisión de sus pertenencias para el trámite de expulsión, el personal encontró una caja plástica marca Glock que ocultaba una pistola calibre 9 milímetros con numeración limada, 48 municiones y el mencionado cargador de 50 disparos, cuya estructura circular o extendida rompe con el estándar de los cargadores convencionales utilizados en el ámbito delictivo local.
La investigación confirmó que los cuatro extranjeros habían ingresado al país de forma ilegal, omitiendo los pasos fronterizos habilitados. Al cruzar datos con Carabineros de Chile y la PDI, se constató que uno de los demorados tenía un pedido de captura vigente en su país de origen y otros dos contaban con antecedentes penales computables. Esta situación aceleró los trámites con la Dirección Nacional de Migraciones para ejecutar la salida obligatoria del territorio nacional por permanencia ilegal.
El comisario Ariel Burgos destacó que el cargador de 50 disparos representa una anomalía logística para la zona, lo que encendió las alarmas sobre el tipo de armamento que circula en manos de bandas transnacionales. La Fiscalía de Delitos contra la Propiedad dispuso el secuestro inmediato del arma y los accesorios, mientras que los implicados fueron escoltados hasta la frontera y entregados a las autoridades chilenas en el paso internacional correspondiente, cerrando así un operativo que expuso la vulnerabilidad de los controles migratorios informales.



