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Hachazo en la cabeza y ataques de patotas en la meseta

El sector Mirador de la Meseta se convirtió en el escenario de una trama de violencia y ribetes absurdos que dejó a una mujer con graves heridas. Mónica Zelaye fue atacada el pasado viernes con un hachazo en la cabeza tras una fuerte discusión con sus vecinos. Según el relato de la víctima, el conflicto se originó cuando ella intentó advertir a un hombre del barrio sobre presuntas infidelidades de su esposa. La reacción fue una golpiza grupal que culminó con el impacto del arma blanca en su cráneo, herida por la cual recibió doce puntos de sutura.

Lo que parece una agresión directa se transformó en una confusa batalla legal. Al presentarse en la fiscalía, Zelaye descubrió que sus agresores se habían adelantado denunciándola por el presunto robo de un celular. La mujer sostiene que la acusación es una maniobra de impunidad vecinal, asegurando que la esposa del atacante descartó el teléfono y le quitó la batería para ocultar evidencia de sus mensajes privados antes de que su marido los descubriera. En el medio de la gresca, el agresor también habría arrebatado los celulares a los hijos de la víctima para evitar que registraran el ataque en video.

La tensión en el barrio no terminó con este episodio. Durante la jornada de ayer, el sector volvió a quedar bajo asedio cuando una patota operó durante la mañana y la tarde con total libertad. El grupo de violentos se dedicó a apedrear sistemáticamente cuatro viviendas de la zona, provocando daños materiales y obligando a los residentes a refugiarse para evitar lesiones. Los vecinos vinculan estos ataques a una situación de impunidad vecinal donde las represalias y el vandalismo reemplazaron cualquier tipo de intervención policial efectiva.

El clima en el Mirador de la Meseta es de desprotección absoluta. Entre las denuncias cruzadas por robos de dudosa veracidad, el uso de armas blancas para dirimir conflictos domésticos y el hostigamiento de grupos organizados que atacan domicilios, la convivencia se ha roto por completo. Las víctimas exigen que la justicia desentrede la red de mentiras y violencia antes de que el próximo ataque resulte en una tragedia irreversible en un sector donde, por ahora, mandan las piedras y el hacha.

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