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Denuncian presencia de insectos en las viandas del Penal 5 de Cipolletti

Una grave denuncia por las condiciones de insalubridad en la alimentación sacude al Establecimiento de Ejecución Penal N° 5 de Cipolletti. Internos de la unidad carcelaria rionegrina difundieron imágenes y testimonios que dan cuenta de la presencia de cucarachas y arañas dentro de las viandas de comida que reciben diariamente. Según el relato de los detenidos, la situación ha llegado a un punto crítico de falta de higiene, donde el descontento escaló tras una respuesta provocadora por parte del personal de custodia: al realizar el reclamo formal, un celador habría ironizado afirmando que los insectos “ya tenían veneno”, comentario que, aunque interpretado como una burla, profundizó el malestar en los pabellones.

La filtración de esta denuncia vuelve a poner en el centro del debate público el uso de celulares en contexto de encierro. Las imágenes, capturadas con dispositivos móviles desde el interior de las celdas, reavivan la polémica sobre la facilidad con la que los internos acceden a tecnología con cámaras y conexión a internet para comunicarse con el exterior. Mientras un sector de la sociedad civil cuestiona la falta de controles y la vulneración de los protocolos de seguridad que prohíben estos dispositivos, desde el interior del penal defienden su uso como la única herramienta disponible para visibilizar violaciones a los derechos humanos y condiciones de vida degradantes que, de otro modo, quedarían intramuros.

Desde el ámbito judicial y penitenciario de Río Negro, se mantiene un hermetismo ante la evidencia de los insectos en las raciones, aunque se espera que la inspección de bromatología intervenga en la cocina de la unidad. El uso de celulares, que se flexibilizó durante la pandemia por razones humanitarias, hoy es utilizado por los internos como un canal de denuncia directa ante los medios de comunicación, exponiendo una realidad de abandono sanitario que las autoridades intentan minimizar. La controversia no solo se limita a la calidad de la dieta carcelaria, sino a la porosidad de un sistema que permite que la intimidad del penal sea transmitida en tiempo real a las redes sociales.

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