Vacían el edificio abandonado de cinco pisos que funcionaba como aguantadero
Las cuadrillas de la Subsecretaría de Limpieza Urbana ingresaron a la estructura abandonada de calle Sargento Cabral 650, donde el subsecretario Cristian Haspert constató la presencia de basura acumulada por 15 años y decenas de pertenencias robadas en el microcentro. Tras el saneamiento, la Policía del Neuquén tomará el control del inmueble para instalar una custodia fija y utilizarlo como base de entrenamiento táctico.

Un despliegue logístico e institucional sin precedentes comenzó a desmantelar uno de los focos de mayor conflictividad delictiva, insalubridad e inseguridad urbana en el área centro-oeste de la capital. Un contingente integrado por 60 operarios municipales de la Subsecretaría de Limpieza Urbana ingresó al complejo edilicio inconcluso ubicado en la calle Sargento Cabral 650, donde hallaron toneladas de residuos domiciliarios y chatarra acumulados a lo largo de más de una década. El procedimiento se ejecutó tras una orden de allanamiento dictada por la Justicia rionegrina y neuquina, en una acción combinada entre la Fiscalía, la Policía del Neuquén y áreas operativas de la comuna.
Las cuadrillas debieron trabajar con equipos de protección especial debido a las pésimas condiciones bromatológicas del inmueble, cubierto por plagas de palomas y nidos vectores de enfermedades. En el interior de las habitaciones de los cinco niveles del bloque, la basura formaba densas capas de entre 30 y 40 centímetros de espesor. “En los años que llevo de gestión nunca presencié un escenario de abandono tan extremo. Si lo comparamos con los casos crónicos de acumuladores compulsivos que atendemos habitualmente, este complejo equivalía a tener a 40 personas acumulando basura al mismo tiempo en un solo espacio cerrado”, graficó el subsecretario del área municipal, Cristian Haspert.
El hallazgo que confirmó las sospechas de los investigadores policiales fue el desentierro de decenas de carteras de mujer, billeteras, efectos personales y entre 15 y 20 mochilas por habitación. Las pertenencias, ocultas entre los colchones y los desperdicios, evidencian que la estructura era utilizada de manera sistemática como base de ocultamiento para mecheros y delincuentes que ejecutaban arrebatos o roturas de cristales en automóviles estacionados en el sector bancario y comercial céntrico. Los elementos recuperados quedaron bajo custodia de los peritos policiales para cotejar sus contenidos con el registro de denuncias por robo radicadas en las comisarías del radio céntrico.
La limpieza general del búnker requerirá un cronograma intensivo de al menos cinco jornadas nocturnas consecutivas, en el horario de 20:00 a 02:00 de la madrugada, para no entorpecer el tránsito circundante. Durante las primeras horas de tareas, las retroexcavadoras completaron la carga de camiones volcadores hacia el Complejo Ambiental Neuquén (CAN) y completaron cuatro contenedores de gran porte con capacidad de 20 metros cúbicos cada uno. La fisonomía del edificio —dos bloques de departamentos que quedaron paralizados en su fase constructiva entre 1999 y 2000— cambiará radicalmente: una vez saneado, la Unidad Especial de Servicios Policiales tomará la custodia permanente del predio y utilizará las estructuras para realizar entrenamientos tácticos de altura e ingresos especiales, clausurando todos los accesos informales para garantizar la pacificación definitiva del barrio.



