ACIPAN advierte que el comercio neuquino sufre su peor crisis en una década
El Observatorio Económico de la entidad reveló que la desocupación de locales en el Bajo de Neuquén ya superó el 9% y golpea a arterias históricas. Según informaron fuentes de la cámara empresaria a NoticiasNQN, el desfasaje entre las tarifas, los alquileres y los salarios pulverizó la rentabilidad comercial, dejándola en un crítico 5,3%.

La Asociación de Comercio, Industria, Producción y Afines del Neuquén (ACIPAN) presentó un crítico y minucioso informe que derriba el mito de la provincia como una “isla próspera” inmune a los vaivenes nacionales. Bajo el contundente título “El espejismo de la isla próspera”, la entidad empresaria alertó que el sector comercial local atraviesa el escenario más delicado de los últimos diez años, arrastrado por una fuerte contracción del consumo, el encarecimiento desmedido de los costos operativos y una drástica pérdida de rentabilidad que ya provocó el cierre de locales históricos en la capital.
El diagnóstico del Observatorio Económico de la cámara desmitifica el derrame automático de Vaca Muerta en la economía doméstica de las familias. De acuerdo con el relevamiento estadístico, entre fines de 2023 y fines de 2025, el salario privado registrado en Neuquén experimentó una suba del 271%, un porcentaje que quedó severamente rezagado frente al aumento de los gastos fijos de los hogares: los servicios de vivienda treparon un 532%, la educación un 530%, el transporte un 342% y la medicina prepaga un 323%. Este desfasaje pulverizó el poder adquisitivo, obligando a los consumidores a postergar compras no esenciales como indumentaria, calzado y bienes durables.
La manifestación más cruda de este quiebre económico quedó simbolizada en las persianas bajas de 4 Ases Calzados, un comercio emblemático de la calle Alcorta con más de 60 años de trayectoria. ACIPAN remarcó que la desaparición de estos locales no responde a una falta de pericia mercantil, sino a una distorsión insostenible en la estructura de costos. En la actualidad, de cada 100 pesos que abona un cliente en un comercio formal, 29 pesos corresponden a la carga impositiva y 26 pesos se diluyen en costos fijos como alquileres, salarios y servicios públicos. El valor real del producto representa apenas 40 pesos, dejando una rentabilidad neta promedio para el comerciante de un magro 5,3%.
Esta fragilidad financiera, potenciada por el fenómeno técnico del apalancamiento operativo —donde una leve baja en las ventas transforma un negocio en deficitario por el peso del costo fijo—, disparó los índices de desocupación inmobiliaria. El último censo comercial de mayo sobre 1.903 locales arrojó una tasa de vacancia del 8,6%, cifra que supera el 7,8% del período anterior. La recesión cala hondo en las zonas del Alto y el Bajo neuquino con un promedio del 8,8%, tocando un techo del 9% en el Bajo, donde arterias tradicionalmente codiciadas como Perito Moreno, Sarmiento, Alcorta y Roca exhiben un inusual panorama de salones vacíos, agravado por las dificultades de accesibilidad que generan las extensas obras de refacción sobre la Avenida Mosconi.
Ante este escenario, la comisión directiva de la entidad reclamó de forma urgente la implementación de políticas públicas integrales. Entre los puntos solicitados al Ejecutivo se destaca la necesidad de reducir la presión fiscal, regularizar la competencia desleal de las ferias informales y aplicar una tarifa eléctrica diferenciada que reconozca la condición de Neuquén como provincia productora de energía. Desde la cámara recordaron que el comercio y los servicios representan la segunda fuente de empleo privado genuino detrás del Estado, advirtiendo que la destrucción del entramado pyme local demandará décadas de reconstrucción con un altísimo costo social para toda la comunidad.



