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Motín y caos en la Comisaría Tercera de Neuquén: Destrozos, fuego y reubicación de internos

omberos y policía sofocan un incendio provocado por 16 detenidos. El reclamo inicial surge por el ingreso de elementos fuera de horario.

Un pedido de cigarrillos fuera de horario transformó la calma de la Comisaría Tercera en un escenario de llamas y rejas rotas. El Barrio Progreso vivió horas de incertidumbre mientras el humo escapaba por las ventanas de la alcaidía durante la madrugada del martes

Vecinos alertados por la situación en la Comisaría Tercera. (Rigo Castaño)

¿Qué originó el conflicto en la Comisaría Tercera?

Todo inició con dos internos que buscaban elementos de consumo personal en un momento no permitido por el reglamento. Ante la negativa del cuartelero, la violencia ganó terreno. Los sujetos rompieron la puerta de la celda y accedieron al sector común. Allí, la ropa y los colchones sirvieron de combustible para bloquear el acceso principal.

El Comisario Pedro Guento, de la Dirección de Seguridad de la zona Confluencia describió a Radio 7 cómo fue la escena: “Comenzó este incidente en el sector de Alcaídia de la Comisaría Tercera en barrio Progreso, donde en primer momento dos internos solicitaban que se pudieran llamar a familiares para que le trajeran elementos personales”. El reclamo, inicialmente individual, sumó al resto de los 16 detenidos del pabellón.

¿Cómo recuperó la policía el control del penal?

La intervención requirió el trabajo de los Bomberos y del Departamento de Seguridad Metropolitana. Ante la barrera de fuego, el agua entró por las ventanas exteriores para sofocar las llamas. Una vez que el humo se disipó, la policía trasladó a los reclusos al patio y retomó el mando de la unidad.

Guento destacó el resultado del operativo: “No tenemos que lamentar interno lesionado, el personal policial lesionado, bueno, que es lo que nos interesa en este tipo de situaciones”.

¿Hubo disparos durante el motín?

Los vecinos del barrio Gregorio Álvarez reportaron detonaciones, pero el Comisario descartó una conexión directa. La policía no utiliza armas de fuego ni munición antitumulto dentro de la alcaidía. Los ruidos externos pertenecen a otro hecho bajo investigación en las cercanías.

Hoy, la comisaría atiende al público con normalidad, aunque el rastro del fuego permanece. Dos celdas quedaron fuera de servicio y los responsables duermen ahora en otra dependencia.

La seguridad en las alcaldías vuelve al centro del debate, además de la crisis de superpoblación carcelaria que tiene la provincia, tanto en unidades penitenciarias, como en los calabozos de las comisarías: ¿Es suficiente el control en estos espacios de tránsito que hoy albergan a 10 procesados y 6 condenados?

Redacción

La calle con voz

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