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Alerta en El Chañar por familias golondrinas varadas sin trabajo ni techo

La temporada de cosecha en el norte de la Patagonia ha comenzado con un escenario dramático y sin precedentes. José Aranda, referente de UATRE, denunció en medios regionales que decenas de trabajadores golondrina, provenientes principalmente de Tucumán, se encuentran viviendo a la vera de la ruta o en las puertas del hospital de San Patricio del Chañar. A diferencia de años anteriores, donde la demanda de mano de obra era alta, este 2026 registra un sobrante de trabajadores debido a las inclemencias climáticas, como heladas y granizo, que diezmaron la producción de pera y uva, reduciendo drásticamente las contrataciones en las chacras.

La preocupación del gremio escala al observar que los colectivos, presuntamente fletados de forma gratuita por el gobierno de Tucumán, arriban con familias completas, incluyendo niños de entre 4 y 7 años. “No sabemos dónde ponerlos porque todas las empresas están completas y no hay viviendas para familias en las chacras”, advirtió Aranda. El dirigente señaló que muchos de estos contingentes llegan con la ilusión de radicarse definitivamente en la región, atraídos por el mito de Vaca Muerta, pero se encuentran con una realidad de exclusión: sin contrato de trabajo previo y durmiendo sobre sus pertenencias en espacios públicos.

La situación expone una falta de coordinación entre las provincias de origen y destino. Según el gremio, los trabajadores son “descargados” en las localidades sin aviso previo ni garantías de empleo. Mientras algunos logran ser ubicados tras trámites urgentes en el RENATRE, otros optan por el regreso inmediato ante la falta de horizontes. La paritaria petrolera y el auge del crudo actúan como un imán que distorsiona el flujo migratorio estacional, transformando una búsqueda laboral de cosecha en una crisis de emergencia sanitaria y social que el municipio y el sindicato no pueden afrontar sin asistencia del organismo provincial.

Desde UATRE confirmaron reuniones urgentes con la Subsecretaría de Trabajo para intentar canalizar la ayuda y fiscalizar la llegada de nuevos colectivos. El pedido es claro: no se puede incentivar el traslado de personas si no existe una oferta de trabajo real y condiciones de hábitat dignas. El Chañar, que suele recibir a unos 1000 cosecheros, hoy se ve desbordado por una cifra que no supera los 700 puestos efectivos, dejando a familias enteras en una situación de vulnerabilidad extrema a la espera de una solución que evite un foco de conflicto mayor en el corazón productivo de Neuquén.

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