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Catalina comienza su rehabilitación en Escobar

La salud de Catalina Galcerán, la niña atropellada por un patrullero en Plottier, ha ingresado en una fase decisiva tras ser trasladada a la sede de Escobar del Instituto Fleni. Luego de superar una cirugía de alta complejidad en la sede de Belgrano, la menor fue derivada a este campus especializado en rehabilitación neurológica. Su padre, Esteban Galcerán, confirmó que la operación de fijación cervical fue un éxito, permitiendo estabilizar su cráneo y proteger la médula espinal tras las gravísimas lesiones sufridas en el siniestro del pasado 20 de noviembre.

El proceso médico que atraviesa Catalina es calificado por los especialistas como un milagro de resistencia. Tras permanecer meses en el hospital Castro Rendón, la pequeña fue sometida en Buenos Aires a una intervención de cinco horas para colocarle una prótesis en las vértebras cervicales. Según relataron sus progenitores, los médicos se muestran asombrados por su evolución, ya que la gravedad de las fracturas suele tener desenlaces fatales antes de alcanzar esta instancia quirúrgica. Esta es la cuarta operación que Catalina resiste con éxito, demostrando una resiliencia que conmueve a toda la provincia.

La rehabilitación neurológica que inicia ahora es un camino de largo aliento que podría extenderse por meses o incluso un año. El centro de Escobar es reconocido internacionalmente por su excelencia en este tipo de tratamientos, brindando a la niña neuquina la mejor oportunidad para recuperar su calidad de vida. Sin embargo, el desarraigo y los costos operativos de permanecer en Buenos Aires representan un desafío inmenso para su familia, que debe costear alojamiento y traslados diarios mientras acompañan a Catalina en cada sesión terapéutica.

Ante esta situación, la comunidad mantiene activa una colecta solidaria para sostener los gastos derivados de la internación. El apoyo económico de los vecinos de Plottier y Neuquén resulta fundamental para que sus padres puedan concentrarse exclusivamente en el cuidado de la menor sin la presión de la asfixia financiera. Mientras Catalina da sus primeros pasos en esta nueva etapa, la sociedad fiscaliza y acompaña con esperanza, esperando el día en que la pequeña pueda finalmente regresar a su hogar y reencontrarse con sus compañeros de colegio.

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